El hígado y la ira, el órgano y su emoción asociada

El hígado es el órgano más grande del cuerpo con un peso aproximado de 2 kilogramos. Está localizado debajo de la caja torácica, al lado derecho del cuerpo. Uno de los órganos considerados como vitales en nuestro organismo,  se encarga de metabolizar todo lo que ingerimos (bebidas,comidas y también medicamentos). Recibe sangre de dos fuentes distintas y el hígado se encarga de modificar las sustancias que la sangre distribuye a lo largo del cuerpo. Las funciones principales de este órgano son, por tanto, limpiar y purificar el suministro de sangre.

Al final del siglo XIX, Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, argumentó que los individuos nacen con un innato sentido del amor, pero que la ira y la hostilidad llegan cuando la necesidad de amor no es satisfecha o es frustrada. La ira, rabia, enojo o furia se expresan a través del resentimiento o de la irritabilidad. Los efectos físicos de la ira incluyen aumento del ritmo cardíaco, de la presión sanguínea y de los niveles de adrenalina y noradrenalina (wikipedia). Se trata de una emoción perjudicial y no siempre se manifiesta (con brotes de cólera, irritabilidad, gritos etc.) La ira reprimida puede dar lugar a depresión de larga evolución.

Cada uno de nuestros órganos guarda relación con una emoción. La ira y la frustración están relacionadas con el hígado. Según la MTC (Medicina Tradicional China) un hígado bloqueado puede producir un carácter irritable. El hígado, como el resto de órganos, también guarda relación con nuestra espiritualidad así como una relación directa con el órgano rey, el corazón. La condición de uno afecta al buen desarrollo del otro.

Así que como se puede ver, si este órgano se ve privado o bloqueado en sus funciones, el cuerpo puede  presentar todo tipo de síntomas negativos al igual que el sistema emocional que puede llegar a padecer depresión, ansiedad y angustia.  Siempre teniendo presente que cada persona y cada camino son únicos, compartimos unas líneas de encuentro con el hígado.

Sanación en la Liberación del Pericardio

Danzando con el hígado encontramos la memoria, en la mayoría de los casos de ira y resentimiento, que ha causado la lesión que pide ser liberada aquí y ahora. Entramos en la emoción hasta vencer todas sus resistencias, recordándole el amor y la compasión que viven en ella, para que pueda soltarse y permitir al órgano de recuperar su expansión a la vida.

A través de nuestras manos las personas sienten el órgano y se conectan con el momento de la creación del dolor y bloqueo. Con mucho tacto y respeto bailamos con el hasta sentir que ha vuelto el re-equilibrio acompañando el órgano a recuperar su espacio natural y correcto. Durante la sesión Liberamos siempre el Pericardio que nos ayuda a ver y a reconectar con nuestra divinidad. El Alma con el Espíritu.

el hígado y la ira el hígado y la ira

Sanación en Aurum Vitae

La liberación del Hígado se completa con  más herramientas. Evaluamos el peritoneo, la membrana que envuelve los órganos abdominales y lo despegamos del hígado para permitir a éste su expansión y sanación. Seguimos con la liberación de las eventuales adherencias y de las cuerdas en la parte lumbar. Terminamos armonizando el órgano con la persona y sus campos.

Consejos generales

Para aliviar las emociones de ira es bueno evitar vestirse con ropa de color rojo y preferir colores como el índigo, turquesa u azul.

El hígado y la iraLa alimentación como siempre es un gran aliado y para el hígado se escogerán ingredientes con principios amargos como alcachofas, rúcula, pomelo. La remolacha y la clorofila (en los batidos verdes por ejemplo) son un excelente limpiador. La papaya es un gran aliado de la vesícula biliar que está conectada con el hígado y cuya principal función es de almacenar bilis, un líquido producido por el hígado para digerir las grasas. En este otro post tenéis 3 recetas détox para el hígado.

¿Como nos relacionamos con el hígado en los cursos y los talleres?

El primer paso es saber identificar las manifestaciones de ira  y encontrar el lugar del cuerpo donde está arrinconada para llegar a ella y reconocerla. Acompañamos con el movimiento la memoria de la emoción hasta su liberación.

Esto ayuda a poder vivir la separación entre la emoción percibida como negativa y la persona como Ser. Aceptar la ira o el resentimiento nos permite convalidar y reconocer su existencia para poderla expresar. Está allí por algo, nos quiere dar señales de cambios y no se puede reprimir o bloquear siguiendo las falsas creencias de que estar enfadado es malo. Esto alimentaría la ira a crecer hasta llegar a crear dolor físico. La clave está en la aceptación de la emoción!

Así que ignorarla no es aconsejable. La ira, como otras emociones negativas, pone las células en estado de supervivencia. Es como si el cuerpo estuviera todo el tiempo listo para empezar una lucha, enviando señales de alerta por “estar en peligro”. La causa principal del enfado es normalmente basada en una interpretación de injusticia, de pérdida o culpabilizar a fuera.  Consecuentemente estas respuestas físicas interrumpen el flujo natural de energía en nuestro cuerpo – que va afectando los órganos correspondientes.

Una vez manifestado el resentimiento empieza la sanación porque se crea el espacio de comprensión, compasión, perdón, paz y armonía equilibrando así todo el sistema.el hígado y la ira

 

 

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©2016 Claudia Boschi.AURUM VITAE.

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